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Está muerta David, tu esposa está muerta,
dice su abogado y mejor amigo William portman, me pediste hace años que contratara
a un equipo de investigadores para que encontraran a Camille y eso hice durante
años le siguieron la pista sin encontrar nada hasta hace unos días y
descubrieron que murió aproximadamente hace tres años en un accidente
automovilístico.
David no podía creer lo que
estaba escuchando, hace cinco años Camille lo abandono sin darle una
explicación solo se fue, un día cuando el regresaba a casa después del trabajo
y entro en su casa descubrió que su esposa se había ido no había dejado una
nota ni nada, solo agarro sus cosas las empaco y salió por la puerta sin mirar
atrás, Prudence el ama de llaves le dijo que Camille salió con su maleta sin
siquiera despedirse de sus dos hijos Liam un niño de cuatro años y a Megan su
niña recién nacida, eso fue lo que más le dolió a David como esa mujer pudo
abandonar así a los niños y ahora cinco años después descubre que está muerta?,
esto es algo que no esperaba, no le dolió como esperaba, pero que se podía
esperar el amor que sintió una vez por Camille se convirtió en odio, aunque no
podía odiarla completamente, como podía hacerlo si le había dado lo mejor de su
vida, su hijos, Liam y Megan eran la luz de los ojos de su padre, aunque se fue
y ya no volverá a verla una parte de él aún ama a Camille, Sabe que es ilógico
pero ¡Dios la había amado con locura!
-
¡Hey amigo! vuelve, sé que es duro para ti,
sé que querías que ella te diera una explicación pero ya nada se puede hacer,
tú tienes una vida que debe seguir adelante y que ha estado estancada los
últimos cinco años, tienes dos hijos y una familia que te ama, es momento de
que dejes ir a Camille.
-
La deje ir hace cinco años, cuando nos
abandonó la deje ir. Dice tristemente
-
Hombre no te mientas así, tu sabes que ella
nunca se fue, aunque dijeras que la odiabas, sé que una parte de ti aún la ama.
-
Tú no sabes eso! Grita – tu no me puedes
decir eso… yo la odie por lo que nos hizo a nuestros hijos y a mí la odie, me
oyes la odio.
-
No David, no la odias, ahora que sabes que
está muerta sabes que la amas como el primer día, que si tuvieras la
oportunidad…
-
¡NO! Ella… yo… la…odio..
-
David? William pocas veces veía a su amigo
así pero sabía que el solo se mostraba vulnerable con él, al fin y al cabo es
su mejor amigo.
-
¡Dios tienes razón! aún la amo, está muerta
pero aún una parte de mi la ama como la primera vez pero la otra la otra la
odia por lo que nos hizo, nunca descubriré porque se fue y eso no podre
perdonarlo.
-
Ya nada se puede hacer debes seguir adelante,
tal vez no se conozcas a otra mujer que te haga hervir la sangre y te enamores.
Sonríe maliciosamente
-
NO, olvídalo William yo jure que no me
volvería a enamorar y eso sigue en pie,
con sufrir una vez fue suficiente, dice seriamente – no confió en las mujeres, mi
amor es exclusivo de mis hijos y mi familia, para satisfacer mis necesidades no
es necesario enamorarme y bien lo sabes will
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Si, si un buen revolcón con una increíble
mujer que conozcas en un evento te va bien, ja ja ja amigo también para eso
tienes a Lisa Nicholson no?
Lisa Nicholson es un
supermodelo, es alta, cabello largo y oscuro como la noche y unos ojos negros
que te hipnotizan, la conoció hace más o menos dos años y desde entonces es su
amante, se entienden perfectamente en la cama, ella sabe lo que le gusta y sabe
cómo complacerlo.
-
Will sabes perfectamente que eso no es una
relación, si, es mi amante “fija” por así decirlo pero ella sabe perfectamente
que si me quiero acostar con otra lo hago y punto, ella conoce las reglas.
-
Tu no cambias David, dice su amigo sonriendo
- podrás tener treinta y cinco años pero sigues igual de playboy que cuando
éramos adolecentes.
-
¿Qué puedo hacer? Tengo encanto con las
mujeres, dice sonriendo.
David se queda en silencio,
pensando en cómo su vida ha cambiado en unos pocos años, sigue pensando en
Camille, la odia por renunciar a lo que tenían por abandonarlo a él y a sus
hijos y la ama a la vez, fue su primer amor, por ella dejo de ser el playboy
que era, por ella cambio y formo una familia pero ella ya no volverá, está
muerta y una parte de él acaba de morir con ella.
-
Ashley pero que te pasa? Estas loca o qué? El
hombre esta como un bombón y tú te das el lujo de rechazarlo?
Ashley mira a Hilary Dawson
su mejor amiga de la universidad y se pregunta porque no la entiende, Hilary
sabe su historia, ella sabe que cuando tenía diez y ocho años Andrew la engaño
con quien ella creía era su mejor amiga el día que se suponía se iban a casar,
Ashley se queda pensando en lo rápido que pasa el tiempo de eso hace ya cinco
años, ahora tiene veintitrés es madura, se fue de chicago para intentar
olvidar, ahora vive en Boston y comparte un apartamento con Hilary, está en la
universidad estudiando su ultimo año y dentro de unos días empezara a hacer su práctica
en uno de los bancos más importantes de Boston y el mundo.
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Hil tú sabes porque lo rechace, dice
suspirando
-
Ash el hecho de que ese malnacido te engañara
no quiere decir que no puedes seguir con tu vida, digo solo tienes veintitrés
años, debes rehacer tu vida, volver a enamorarte, ser feliz.
-
Hil no voy a volver a enamorarme, no quiero
que me lastimen otra vez.
-
Ash tú no sabes eso, además no todos los
hombres son como ese idiota de tu ex, muchos son honestos capaces de amar de
verdad.
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Hil, dice en modo de advertencia
-
No Ash, yo sé que en algún lugar está el
hombre para ti, el que te va a hacer feliz y digo HOMBRE.
Ashley no puede evitar
reírse, su amiga sabe cómo animarla pero aunque Hilary diga que el hombre para
mi esta por ahí en algún lugar, sencillamente no puedo creerlo, ¿volver a
enamorarme? ¿Arriesgarme a que me lastimen de nuevo? NO eso no pasara jamás, es
feliz como está ahora.
Llego el día, Ashley no lo
puede creer, hoy empieza a hacer su práctica en el International Knight´s Bank,
esta tan nerviosa y si se equivoca? O comete muchos errores? – Tranquila Ashley
es tu primer día, respira, relájate, ahora mueve los pies y entra al banco.
La sede principal del
International Knight’s Bank se encuentra en el centro de Boston, es un edificio
de veinte plantas muy moderno. Ashley nerviosa pero decidida llega a recepción
y se presenta como la nueva practicante del área administrativa del banco, la
recepcionista una joven que parece más modelo que recepcionista la mira de
manera burlona y toma el teléfono para comunicar su llegada.
Ashley sabe que su traje de
dos piezas un pantalón holgado negro, una blusa color rosa de lo más sencilla, el
blazer negro igual que el pantalón y sus zapatos de tacón bajo no la hacen ver
ni sexy ni a la moda, pero eso a ella no le importa, lo importante es verse
elegante, así la recepcionista la estuviese mirando como si fuera una anciana.
La joven recepcionista le
informa que la esperan en la planta numero veinte para darle indicaciones, ella
agradecida se despide de la chica que la mira resentida.
-
¿Ahora que hice? ¿Que despedirse es de mala
educación? Definitivamente la gente esta loca.
Ashley llamo el elevador y
mientras esperaba en la primera planta escucho una voz fuerte y poderosa que la
sorprendió.
-
Si definitivamente mucha gente esta loca,
¿cómo los que hablan solos y en voz alta?
Dio un pequeño saltito por
el susto que le ocasiono escuchar esa voz que hablo repentinamente, se giró
para ver quién era y quedo conmocionada por lo que estaba viendo, el hombre más
guapo que jamás hubiese visto, era alto debería medir por lo menos 1.85 cm lo
que lo hacía levantar la cabeza y ella con su 1.60 se sentía intimidada por su
estatura, tenía el cabello negro y corto, unos ojos tan azules que la
hipnotizaron ,tenía un traje color gris perla que dejaba notar muy bien su
musculatura, debe tener más de treinta ,que hombre más sexy pensó ella.
David se quedó mirando a esa
joven que no debía medir más de 1.60, era hermosa pensó el, con su cabello
largo y color chocolate, unos ojos grandes y cafés que lo miraban asustadizos y
oh esa boca era demasiado besable, se excito sin poder evitarlo, ¿pero que me
pasa? pensó el, es tan solo una niña, no puede tener más de veinte años. Trato de
calmarse y pensar en otra cosa.
Se quedaron mirándose como
si no hubiese nada a su alrededor parecía que solo existían ellos dos, pero la
llegada del elevador los saco de su fantasía, incomodos ambos entraron al
elevador el oprimo el piso veinte, y mientras las puertas se cerraban y este subía,
ninguno de los dos hablo, pero se sentían las chispas volando en el aire.
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